sábado, 12 de octubre de 2013

¿LA MUERTE ES EL FINAL ABSOLUTO? NO, NO PUEDE SERLO

Es la eterna cuestión, la no menos imperecedera duda que transciende nuestro ser.

  • ¿Que hay después de la muerte?

Casi nada con la peguntita, verdad?. Dependiendo de la formación y espectro cultural del indivíduo, así puede ser la "respuesta"; por tanto puede haber tantas como cerebros pensantes.
¿Desalentador?
No, ni mucho menos. Yo diría que todo lo contrario. Porque por miles de millones de apreciaciones que pudiesen existir, todas van invariablemente destinadas a volver a formular la pregunta. Tremendo, eh?
¿O es que alguien está seguro de algo?

Las religiones han sabido sacar un gran provecho de tan magna cuestión.Demonios, Ángeles, paraísos, infiernos, recompensas y castigos. Justificaban así su propia existencia para llevar por el buen camino al ser humano. SIN COMENTARIOS...



Esta imagen extraida de http://www.spiritualresearchfoundation.org/es/despues-de-la-muerte#1-qu-sucede-despus-de-la-muerte es una muestra terminología aparte, más que acertada de lo que se resume en muchas creencias.

Lo cierto es que somos energía y que el axioma, acertada sentencia científica: "la energía no se destruye, se transforma", debe hacernos reflexionar. Si, nuestra energía vital, la acumulada durante nuestra vida a base de conocimientos y experiencias de todo tipo. 
Y esa enorme cantidad de energía (sutil, pero energía al fin y al cabo)no puede desaparecer a nuestra muerte. Yo me niego a creer que seamos una bolita de carne, grasas, huesos y demás adimentos y ahí nos quedemos. Siempre he pensado que si bien no es lo que nos han contado de siempre, si que se le asemeja en parte.
Tenemos que ir a algún "lugar" en el que nuestra energía sutil se funde con otras que llegan, van y vienen. Es posible que eso que nos contaban de cielo o infierno, no sea más que el reflejo de lo que en el fondo ocurre en niveles digamos dimensionales que por ahora nos son desconocidos y por tanto alguien se aprovechó (y aprovecha) de ello califícándoles de divinos o infernales.
Puede que según el papel que hayamos desempeñado en nuestra vida, nuestra energía al morir tenga más o menos intensidad vibratoria y dependiendo de ello sigamos un camino u otro. Aunque en ningún caso sean caminos de "rosas o llamas". Más bien, un transitar a otros estados de consciencia o existencia que ni nos imaginamos.

Siempre me ha fascinado el dicho: "hay otros mundos pero están en este"

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