lunes, 25 de marzo de 2013

OPERACIÓN "HIGH JUMP", 1947. ¿NAZIS EN LA ANTÁRTIDA?

Dígase lo que se quiera de esta "historia", pero hay suficientes argumentos como para pensar que toda ella engloba muchas cuestiones sin explicar y que jamás saldrán a la luz.
La Alemania nazi fijó sus ojos en la Antártida de manera innegable como lo prueban numerosos archivos. Y la no menos innegable y desastrosa operación militar norteamericana "High Jump", al mando del almirante Richard Byrd en 1947: Si, 2 años despúes de la oficial derrota nazi. ¿Que no? Continuemos.







El Almirante Dönitz, que al mando de la flota de submarinos del Tercer Reich, había declarado durante la guerra lleno de orgullo: 

"Die deutsche U-Boot Flotte ist stolz darauf, daß sie für den Führer in einem anderen Teil der Welt ein Shangri-La gebaut hat, eine uneinnehmbare Festung“

"La flota alemana de submarinos está orgullosa de haber construido para el Führer, en otra parte del mundo, un Shangri-La, una fortaleza inexpugnable."

En 1938 el experimentado capitán polar Alfred Ritscher, al mando del "Schwabenland" (Suabia en español, el nombre de una región alemana), un barco portador de hidroaviones de la Lufthansa desde el que, con ayuda de catapultas de vapor, podían despegar hidroaviones Dornier "Wale" de 10 toneladas de peso, daba comienzo a este nebuloso capítulo (uno más) de esa gran mentira oficial que es la historia que nos cuentan.
 El "Schwabenland" fue adaptado para la expedición antártica en Otoño de 1938 en los astilleros de Hamburgo, lo que costó la enorme suma de un millón de marcos alemanes (RM) de la época, un tercio del presupuesto de la expedición... 






Se sabe que la operación contaba con personal variado y altamente especializado para las tareas a realizar, desde geólogos a biólogos, ingenieros, geógrafos, trabajadores especializados, etc.. Y aquí ya entramos en mas oscurantismo pero algo muy serio ocurre en 1947 cuando Estados Unidos pone en marcha la operación  "High Jump" antes mencionada.


La explicación como tal de la misma es que se trataba ante todo de una expediciòn científica con el objeto de:


  • Entrenar al personal y probar material en condiciones de frío extremo.
  • Consolidar y extender la soberanía estadounidense sobre la mayor área posible del continente Antártico.
  • Determinar la viabilidad de establecer y mantener bases en la Antártida, e investigar posibles ubicaciones para las mismas.
  • Desarrollar técnicas para establecer y mantener bases en la Antártida.
  • Ampliar los conocimientos sobre hidrografía, geografía, geología, meteorología y electromagnetismo en la zona.


Si claro, todo esto está muy bien y  es lo que a día de hoy se puede contrastar. Ahora bien, echemos una ojeada a la composición de la fuerza "científica" americana y usemos el sentido común:


Unidades participantes:



Grupo Oriental (al mando del capitán George J. Dufek'):

Portahidroaviones USS Pine Island (AV-12)
Petrolero USS Canisteo (AO-99)
Destructor USS Brownson (DD-868)

Grupo Occidental (al mando del capitán Charles A. Bond'):

Portahidroaviones USS Currituck (AV-7)
Petrolero USS Cacapon (AO-52)
Destructor USS Henderson (DD-785)

Grupo Central:

Buque de comunicaciones USS Mount Olympus (AGC-8)
Rompehielos USS Burton Island (AG-88)
Rompehielos USCGC Northwind (WAG-282)
Buque de suministros USS Yancey (AKA-93), daños diversos en el casco.
Buque de suministros USS Merrick (AKA-97), remolcado hasta Nueva Zelanda para ser reparado, dado de baja a su regreso.
Submarino USS Sennet (SS-408)
El portaaviones USS Philippine Sea (CV-47) también participó aunque no fue asignado a ninguno de los grupos.



Aparte, cerca de 5.000 (CINCO MIL) y gran cantidad de apoyo aéreo. Ah, y sin observadores extranjeros.
¿Alguien puede creerse que en 1947 a nuestros amigos norteamericanos les diera semejante pasión por lo científico en nada menos que la Antártida? Se trata de una fuerza de choque en todo regla que va a un inhóspito paraje a combatir a "alguien".
Un párrafo reseñable extraido del libro de editorial EDAf, "El enigma nazi":

".....el 12 de febrero, Byrd anunciaba que se había descubierto en la Antártida un “oasis de lagos con agua barrosa, de color verde oscuro. Dicha región lacustre, de unos 30 kilómetros de ancho y unos 65 de largo, está completamente desprovista de hielo y se encuentra a corta distancia de la isla de Knox.” A partir de ahí algo ocurrió. La expedición, que en principio pretendía permanecer como mínimo nueve meses en la base americana, se clausuró abruptamente a las ocho semanas, abandonando inesperadamente la Antártida. En el camino y de forma nunca aclarada, habían perdido varios aviones y algunos efectivos.
Aún más inquietantes resultan las declaraciones efectuadas por Byrd a su regreso afirmando que “si estallase otra guerra mundial, esta sería de Polo a Polo…”. Nadie supo jamás a que se refería. ¿Había encontrado finalmente la base de submarinos nazi? ¿La habían destruido cumpliendo así su verdadera misión? ¿Quiénes podrían estar sobreviviendo...."

Y alguien puede pensar que falta un nexo entre la reacción norteamericana ante una ocupación nazi de la Antártida.

"El 26 de septiembre de 1946 sucedió algo que superó todas las expectativas y especulaciones que cualquier mente calenturienta y dada a la fantasía se pudiera imaginar. Los titulares de los periódicos no dejaban lugar a dudas: “A casi un año y medio de terminada la guerra, un submarino alemán detuvo, días pasados, a un barco ballenero islandés. Se trataba de una embarcación llamada Juliana, que navegaba entre las Islas Malvinas y la zona antártica, y fue detenida por un submarino de gran tonelaje de la armada alemana que enarbolaba una bandera roja con grandes franjas negras en los bordes.

El comandante del submarino se acercó en un bote de goma y, tras subir a bordo, exigió parte de las provisiones. Mientras estas eran transvasadas el comandante, que hablaba un perfecto inglés, pagó en dólares por la mercancía y entregó una prima a la tripulación. Además le indicó al capitán exactamente donde podrían encontrar grandes bancos de ballenas. Más tarde los tripulantes del Juliana pudieron arponear dos cetáceos donde el alemán les había indicado”.
Es interesante señalar que el abordaje de la ballenera había tenido lugar entre las Islas Malvinas y la zona antártica, es decir; a unos 1500 kilómetros al sur de Mar del Plata, exactamente sobre la prolongación de la ruta que habían seguido el U-530 y el U-977.

La noticia era absolutamente asombrosa, pero la reacción que ese suceso produjo dáis después era aún más inquietante. Se anunció una expedición anglo-noruega de exploración a las tierras desconocidas del continente austral. En el Daily Telegraph se decía: “Se espera que la expedición revelará los secretos del oasis libre de hielo y nieve que se encuentra en el interior del continente antártico. La existencia de este oasis montañoso, situado en aquella vasta zona inexplorada que es conocida bajo el nombre de Tierra de la Reina Maud, fue descubierta en 1939, poco antes de estallar la guerra, por una expedición nazi.”"

Si, hemos terminado por el principio de todo. Y lo he hecho a propósito para que podamos establecer una comparación de como nos cuentan la historia: AL REVÉS; pero aparte de hacerlo así, mienten tanto al principio como al final.

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