lunes, 4 de marzo de 2013

¿CONTIENE LA BIBILIA MENSAJES ENCRIPTADOS? LA TRADICIÓN CABALÍSTICA ASÍ LO CREE


¿Que hay de cierto en la existencia de una código secreto en la Biblia?
No solo deberíamos hacernos esa pregunta con la Biblia, porque puede que innumerables y a veces irrelevantes documentos, hayan contenido importantes mensajes con un sistema de codificación muy similar al que aquí se describe.




El código de la Biblia, también conocido como el código de la Torá, consiste en un supuesto código oculto en la Torá judía (el Pentateuco de la Biblia cristiana) que relata acontecimientos del pasado, presente y futuro. Estos códigos son legibles gracias a unas reglas de codificación que únicamente pueden aplicarse al texto en hebreo antiguo utilizando programas informáticos.

Algunos de los más expertos decodificadores han hecho sus propias pruebas y han encontrado la veracidad de mensajes ocultos dentro de los textos en la Biblia frente a que otros han negado dicha posibilidad, entre los que se incluye uno de los mayores estudiosos del código: Robert J. Aumann (Premio Nobel de Economía en 2005).

El principal método por el cual se extraen los mensajes significativos es la secuencia de letras equidistantes (ELS). Para obtener una ELS de un texto, se escoge un punto de partida (cualquier letra) y una distancia (un número, preferentemente negativo). Entonces, comenzando en el punto de partida, se seleccionan letras del texto equidistantes, separadas por el número que se haya elegido para la distancia. Por ejemplo, en la oración: entre cojos osados, las letras en negrita leídas de izquierda a derecha, separadas por una distancia de 4 letras, forman la palabra ECOS. Los espacios y los signos de puntuación se deben ignorar.

A menudo varias secuencias relacionadas con el mismo tema pueden aparecer simultáneamente en una serie de letras. Esto se debe a que se coloca el texto en una matriz regular, con el mismo número de letras en cada línea, extrayendo después un rectángulo. En el ejemplo, se muestra parte del Génesis (26, 5–10) con 33 letras por línea. Se muestran secuencias para BIBLIA Y CÓDIGO. Normalmente sólo haría falta mostrar un rectángulo más pequeño, como el que aparece dibujado en la figura. En ese caso habría letras que faltarían, pero es esencial que el número de letras que falten sea el mismo para cada par de líneas adyacentes. Si no, no se cumpliría la secuencia.

Aunque se haya mostrado un ejemplo en inglés, para hacer una búsqueda de forma correcta habría que usar el texto bíblico en hebreo. Por motivos religiosos, la mayor parte de los defensores judíos del código usan sólo la Torá (los cinco primeros libros de La Biblia). Además, ya que las traducciones a cualquier otro idioma (de las cuales hay cientos de versiones para escoger) no son el texto original de la Biblia, esto requeriría que se creyera en el creacionismo de los idiomas (por la influencia de una entidad omnisciente, o gracias a una cuidadosa construcción) de modo que secuencias tan complejas como las encontradas en la Torá hebrea estuvieran presentes también en cada traducción. Otra alternativa consistiría en admitir que las secuencias halladas por los estudiosos del código no sean tan complejas o tan difíciles de encontrar como se dice.
Según la cábala hebrea, existen tres métodos para discernir los mensajes ocultos de los textos bíblicos:

  • la gematría 
  • el notaricón 
  • la temurá.


  1. La gematría considera el valor numérico de la palabra o palabras del texto, cuyo sentido se indaga, el cual será el de otra palabra extraña cuyas letras sumen el mismo valor numérico que aquella o aquellas. Así, en el Génesis XLIX, 10, se lee: «No se le quitara la vara de mando a Judá, ni (faltará) el legislador (la antorcha suprema) de entre los de su generación (descendencia) hasta que venga el Pacífico (Shiló Yabosh)». Para saber quién es el pacífico, los cabalistas suman los valores de número de las palabras hebreas «hasta que venga el Pacífico», que dan yod es igual a 10, bet es igual a 2, alef es igual a 1, shin es igual a 300, yod es igual a 10, lámed es igual a 30, he es igual a 5, total 358. Como que los valores de las letras que entran en la palabra מָשִׁיחַ (mashíaj, ‘mesías’) son igualmente 358, el pacífico será el Mesías.
  2. En el método notaricón se juntan, a manera de acróstico, las letras iniciales o las finales de las palabras de una frase cuyo sentido quiere interpretarse para, con la palabra resultante, descubrir este. Así, las palabras hebreas que corresponden a las tres primeras de las que dijo Abraham a Isaac en el acto de sacrificarle: «La víctima, hijo mío, la proveerá Dios» (Génesis, XXII, 8) empiezan por Alef, Yod, Lámed que unidas forman la voz ail (‘carnero’), y en efecto, el carnero se halla indicado en el versículo 13.
  3. En la técnica temurá, el nuevo sentido sacado de una palabra sale transponiendo las letras de que se compone, o separándolas de manera que formen diferentes palabras; es decir, un procedimiento anagramático. Se ha hablado mucho de la numerología relacionada con la cábala. Cada letra como elemento creador tiene asignado un número, lo que le confiere significados aún más crípticos a textos como la Torá o, en realidad, a cualquier otro.

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