martes, 29 de enero de 2013

RAMSES II: MÁS ALLÁ DEL TIEMPO Y LA RAZÓN

Un personaje fascinante y de enorme importancia histórica. Un hombre sencillo pese a su posición y cuya memoria debería honrarse y enseñarse a los futuros dirigentes que un día si todo sigue así "padeceremos otra vez".


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El porqué de la importancia de Ramses II, la respuesta a su grandeza y los interrogantes sobre su figura, se sacuden la bruma del tiempo y nos dejan ver con claridad su inmensa y notable figura, nada más que reparamos en su forma de ser y gobernar.
El hijo de Seti I (Setos) no estaba en un principio predestinado al trono ya que su hermano era el sucesor  que correspondía por primogenitura, pero he aquí que Seti obró de una manera tan astuta con sutil.
Convencido de las posibilidades de su hijo menor (Ramses), ocultó su ya tomada decisión, tan solo a la espera de que el chico fuese adquiriendo el verdadero conocimiento, la necesaria experiencia de vida y el imprescindible moldeado personal que todo un futuro rey de Egipto debía poseer.

Bien educado entre (lógicamente) la élite del país. Ramses cumplió los catorce años con formación terminada. El que en un futuro pudiese ser faraón, no era sino un mero pensamiento fugaz que acto seguido se desvanecía. Parecía que estuviese destinado a ser un ocioso aristócrata el resto de su vida que de por si ya sería acomodada.

File:Egypt Picture6.jpg

Un señalado día, su padre lo arrancó de brazos de su tutor y llevó al joven a unos  altos carrizos en la ribera del Nilo que daban acceso a unos ricos pastos. Allí un toro salvaje pastaba a sus anchas dueño del rebaño.
((
 El toro representaba a la diosa Maat. La justicia y el nombre de una regla o código ético que los que detentaban el trono debían seguir sino querían que el caos se apoderara de sus vidas y su destino. Defender al débil de la opresión del fuerte como norma principal))

Este animal temido y venerado era parece ser el sumumm del buen cazador y entre los faraones y nobleza, el arte de la caza era de gran prestigio.
Pensando Ramses que el propósito de su padre era que observara como cazaba al toro, debió quedar mudo cuando el gran Faraón de Egipto, bajó de su carro y cogiendo una gruesa soga la ofreció al muchacho diciéndole:
- ¿Crees que lo sabes todo, crees estar preparado, serías capaz de darle caza? No, no matar a la fiera; sino simplemente dominarle, maniatarle, vencerle en definitva?
Ante la aterrorizada e incrédula mirada de Ramses, Seti (al parecer era un hombre de porte y mirada sencillamente devastador) prosiguió con aquella que sería su "primera y decisiva lección".
- Toma esta cuerda, un hijo del rey de Egipto de tener el valor necesario para enfrentarse a el. ¿Lo harás?

Ramses sabía que ante aquella fuerza de la naturaleza no valía una segunda oportunidad, sino conseguía lazarlo a la primera, el toro no daría otra oportunidad. Y el, Ramses, era un buen luchador, bien entrenado, dominaba muchos conocimientos pero nadie jamás le había siquiera insinuado tal prueba. ¿Acaso deseaba su padre prescindir de el? ¿O tal vez el gran Seti pretendía empequeñecerlo? Ramses tomó la decisión y esta marcó su vida, jamás se escondió de nada ni nadie, siempre dió la cara.



Y así nuestro protagonista, tomó la soga para complacencia de Seti y se dirigió hacia la bestia.
-Recuerda Ramses, el posee su fuerza en la cabeza, será a ella donde deberás dirigir tu ataque para demostrar quien manda.
Cuando el toro se arrancó sin dudarlo, Ramses haciendo gala de un gran valor aguantó en el sitio e intentó en vano acertar con el lazo. Falló estrepitosamente en su intento y el animal le embestió con furia pasando sus  cuernos rozando el pecho del jóven. Pero no se detenía, aquel intruso humano iba a pagar su provocación. Volvía sobre sus paso para otra carga que esta vez podía ser demoledora, cuando Seti puso pie en tierra y arrancando la cuerda de las manos de su hijo, lo capturó a la primera amarrando a una palmera con fuerza imposible el otro extremo y maniantando al animal hasta tal punto que solo necesitó tirar del rabo para derrumbarlo en el suelo.
Seti miró a los ojos de su hijo y sentenció:
-Un faraón no deber temer a nada que no sea a la falta de rectitud para con su pueblo y sus deberes
Seti no estaba decepcionado, ni mucho menos. Había visto en la determinación y valor de Ramses, así como en su sentimiento de frustración por no poder cumplir el deseo de su padre, la confirmación de que tenía lo indipensable para ser faraón. El tiempo diría ...

Parece que el apuesto, presuntuoso, atlético y solicitado joven cambió para siempre desde aquel momento. Y aunque su padre pareció ignorarle durante 4 largos años (la historia es fascinante, pero muy larga para un post, claro), sembró en el la semilla de un hombre sin igual que realmente es el padre espiritual de occidente.
El porqué de esto último es otra historia.
Claro que la que acabamos de ver podría enseñarse y hacer aprender de memoria en ... por ejemplo... el congreso?..... los diversos e inútiles plenos que adornan nuestras administraciones a lo largo y ancho de la geografía?
Yo creo que si. Y además terminar la lección con una sola palabra....HOMBRÍA

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